Hace cuarenta años, el bastión enano de Kaldmund se hundió bajo las aguas negras del Kaldmere, y desde entonces el mundo llama cobarde a Ulfar Grimsson. Hace tres noches, su hijo Eyvind guio a una banda de cazadores de tesoros hasta la cámara sumergida. Ninguno volvió. Cada puerta tiene una trampa, y cada trampa tiene un precio. Una clásica incursión de mazmorras de espada y brujería.

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